México envejece. Para 2050, una de cada cuatro personas en el país será adulta mayor, según proyecciones del INEGI. Esta tendencia global nos obliga a repensar la infraestructura urbana desde la óptica de la accesibilidad universal. En Cancún y la Riviera Maya, el reto es doble: crecimos rápido, muchas veces sin prever que las ciudades deben servir a todas las edades. ¿Qué tan preparada está nuestra infraestructura para recibir a una población que necesita más que rampas mal diseñadas?
Los profesionales de la construcción en Quintana Roo reconocemos que la ingeniería civil tiene la responsabilidad de eliminar barreras. No se trata solo de cumplir una norma, sino de garantizar autonomía y seguridad para quienes han construido este destino.
Criterios de diseño universal en el espacio público
El diseño universal no es un lujo, es una necesidad estructural. Las guías podotáctiles en banquetas, las rampas con pendiente máxima del 8% (según la NOM-001-SEDATU-2021) y los semáforos peatonales con señal auditiva son elementos que transforman la movilidad de las personas mayores. En Cancún, muchas banquetas tienen desniveles que superan los 5 centímetros, volviéndose un obstáculo serio para alguien con bastón o andadera.
El mobiliario urbano también debe ajustarse: bancas con reposabrazos, altura de asientos entre 45 y 50 cm, y superficies antiderrapantes en cruces peatonales. Como ingenieros, debemos exigir que los proyectos de obra pública incluyan estos criterios desde el diseño conceptual, no como un parche al final.
Adaptación de infraestructura existente y superación de barreras arquitectónicas
Ajustar tuercas sobre la marcha es parte del oficio. La ciudad construida requiere intervenciones quirúrgicas: recalibrar semáforos, instalar rampas en esquinas donde antes había escalones, y repavimentar con materiales que reduzcan el riesgo de caídas. En el transporte público, la altura del piso y el ancho de las puertas son críticos. Un autobús con acceso para silla de ruedas también beneficia al adulto mayor con cadera operada.
La experiencia profesional nos ha enseñado que no basta con la norma; hay que verificar en campo. Una pendiente del 10% puede ser legal en ciertos contextos, pero para una persona de 80 años, es una cuesta imposible. Debemos diseñar pensando en el usuario final, no solo en el expediente técnico.
La experiencia del ingeniero decano: legado y transferencia de conocimiento
En nuestra comunidad, los ingenieros de mayor trayectoria son un activo invaluable. Conocen el comportamiento del suelo, las particularidades de los frentes de playa y las lecciones aprendidas de huracanes pasados. El Día Nacional del Abuelo también es una oportunidad para reconocer su contribución y promover programas de mentoría para las nuevas generaciones de ingenieros civiles en la región.
El XIX Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de Cancún reconocemos la trayectoria de nuestros colegiados senior, cuya experiencia es la base sobre la que seguimos construyendo.
Invitamos a los ingenieros colegiados a participar en los próximos talleres sobre diseño universal que organizaremos en el CICC. Porque una ciudad que cuida a sus mayores es una ciudad que piensa en el futuro de todos.