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26 de Julio: Día del Manglar y la responsabilidad de la Ingeniería Costera en Quintana Roo

26 de Julio: Día del Manglar y la responsabilidad de la Ingeniería Costera en Quintana Roo

26 de julio de 2026 a las 08:00

Cada 26 de julio conmemoramos el Día Internacional de la Defensa del Ecosistema Manglar. En el Colegio de Ingenieros Civiles de Cancún reafirmamos nuestro compromiso con la protección costera y la ingeniería sustentable. Conoce el marco legal y las soluciones técnicas que todo ingeniero civil debe dominar en Quintana Roo.

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Infraestructura natural: el manglar como primera línea de defensa

Este 26 de julio, Día Internacional de la Defensa del Ecosistema Manglar, el Colegio de Ingenieros Civiles de Cancún A.C. reafirma su compromiso con la protección de estos ecosistemas vitales para la costa quintanarroense. Para los ingenieros civiles que diseñamos y construimos infraestructura en una zona de alta vulnerabilidad a huracanes, los manglares representan la primera barrera natural contra la energía del mar.

Los manglares no son solo un conjunto de árboles adaptados al agua salobre; son una estructura viva que, desde el punto de vista de la ingeniería, cumple funciones hidráulicas y geotécnicas equivalentes a las de un rompeolas blando. El mangle rojo (Rhizophora mangle) despliega un enmarañado de raíces aéreas que frenan la velocidad del oleaje y el flujo de las mareas. El mangle negro (Avicennia germinans), con sus neumatóforos, estabiliza el sedimento y permite la oxigenación del suelo. El mangle blanco (Laguncularia racemosa) refuerza el borde costero y contribuye a la fijación de carbono en el sedimento, actuando como un sumidero de carbono azul (blue carbon).

Durante el paso de un huracán, la estructura de raíces reduce la altura de las olas hasta en un 66% por cada 100 metros de manglar, según estudios de mitigación de desastres. Además, el sistema radicular ancla el suelo, previniendo la erosión costera que tanto afecta a nuestras playas. Este mecanismo físico es la razón por la que conservar y restaurar manglares es una estrategia de adaptación climática de alto rendimiento.

Marco legal: responsabilidades del ingeniero civil en zonas de manglar

Los profesionales de la ingeniería civil en Quintana Roo deben incluir el conocimiento del marco normativo como parte fundamental de su ejercicio. La Ley General de Vida Silvestre, en su artículo 60 TER, establece disposiciones claras: queda prohibida la remoción, relleno, trasplante, poda o cualquier actividad que afecte el flujo hidrológico del manglar, salvo aquellas obras destinadas a la protección, restauración o conservación del ecosistema. En la práctica, esto implica que cualquier proyecto de infraestructura costera debe diseñarse respetando los patrones de inundación y la conectividad hídrica del manglar.

Aunado a ello, la NOM-022-SEMARNAT-2003 especifica los criterios técnicos para la preservación, conservación, aprovechamiento sustentable y restauración de los humedales costeros en zonas de manglar. Esta norma exige realizar estudios de línea base, evaluar impactos sobre la hidrología superficial y subterránea, y proponer medidas de mitigación específicas. Para el ingeniero civil, aplicar ambas disposiciones en conjunto significa no solo obtener los permisos ambientales, sino integrar el manglar como un componente más del diseño, evitando alterar la salinidad del suelo, los flujos de marea y el nivel freático.

Ignorar estas reglas no solo acarrea sanciones y suspensiones de obra, sino que compromete la estabilidad del proyecto a largo plazo. Un manglar maltratado deja de proteger la costa, y la infraestructura construida se vuelve más vulnerable.

Ingeniería de bajo impacto: soluciones que respetan el ecosistema

Diseñar en zonas de manglar exige un cambio de paradigma: en lugar de modificar el terreno para ajustarlo al proyecto, el proyecto debe adaptarse al terreno. Tres estrategias técnicas destacan por su eficacia y compatibilidad con la normativa.

Estructuras elevadas sobre pilotes. Esta solución consiste en apoyar la edificación o vialidad sobre pilotes que penetran hasta un estrato resistente, minimizando la intervención del sustrato. El espacio entre el suelo y la estructura permite el flujo libre del agua y el paso de la fauna. Es una técnica utilizada en pasarelas, miradores turísticos y hasta en viviendas sobre humedales. Los pilotes deben colocarse de manera que no alteren la hidrología local, y su diámetro y separación se calculan para no interrumpir el movimiento de la marea.

Conservación de flujos hidrológicos naturales. Los manglares dependen de los flujos de marea y de los escurrimientos de agua dulce. Cualquier obra que interrumpa estos flujos —por ejemplo, un muro de contención continuo o un relleno que tape canales— provoca la muerte del manglar por hipersalinización o anegamiento. La alternativa es diseñar drenajes transversales, alcantarillas con dimensionado hidráulico, o bordos permeables que mantengan la conectividad hídrica. Incluso se pueden construir puentes o viaductos que crucen el humedal sin fragmentarlo.

Drenajes sustentables y manejo pluvial. Las alteraciones en el régimen de precipitación, por cambio de uso de suelo o por el propio proyecto, afectan la salinidad y el nivel freático del manglar. Los sistemas de drenaje sustentable (SuDS) —como jardines de lluvia, zanjas de infiltración, pavimentos permeables y estanques de retención— permiten infiltrar el agua donde cae, evitar escorrentías concentradas que arrastren sedimentos y mantener la recarga del acuífero superficial. De esta manera, el manglar no recibe descargas súbitas de agua dulce ni contaminantes.

Un llamado a la acción

La protección de los manglares no es una tarea exclusiva de biólogos o ecólogos. Como ingenieros civiles, somos responsables de traducir la normativa ambiental en diseños viables y seguros. Les invitamos a revisar los criterios de la NOM-022-SEMARNAT-2003 y el artículo 60 TER antes de iniciar cualquier proyecto en zonas costeras o de humedal. Incorporar estos lineamientos desde la etapa de factibilidad evita costos adicionales, riesgos legales y, lo más importante, protege la infraestructura natural que nos defiende de huracanes y tormentas.

El Colegio de Ingenieros Civiles de Cancún continuará promoviendo cursos y talleres sobre ingeniería costera sustentable. El conocimiento es la herramienta más poderosa para construir un Quintana Roo resiliente.