A primera vista, podría parecer un tema ajeno al quehacer de la ingeniería civil local. Sin embargo, la construcción responsable, el desarrollo urbano ético y la vocación social de nuestra profesión están profundamente ligados a los grandes temas de sostenibilidad y paz internacional. Y en regiones como el Caribe Mexicano, donde el entorno natural es parte del valor y del reto, hablar de impactos ambientales tiene eco propio.
De la devastación a la conciencia técnica
La historia ha demostrado que los ensayos nucleares no solo tienen un efecto directo en los lugares donde se realizan. Su impacto se extiende por generaciones, afectando suelos, cuerpos de agua y poblaciones enteras. En muchos casos, estos ensayos se han llevado a cabo sin consulta, sobre territorios habitados por comunidades vulnerables, desplazadas o no consideradas.
Este tipo de decisiones, tomadas desde una lógica de poder y no de conocimiento técnico ético, representan el polo opuesto a la responsabilidad que debe guiar la ingeniería civil. Porque construir no es solo erigir estructuras, sino también preservar los equilibrios del entorno.
Ingeniería civil con conciencia de impacto
Aunque en México no se han realizado pruebas nucleares, nuestro país ha sido históricamente un promotor del desarme nuclear a través del Tratado de Tlatelolco (1967), que prohíbe las armas nucleares en América Latina. En este contexto, la ingeniería civil nacional se ha desarrollado en un marco de paz, estabilidad y creciente conciencia ambiental, lo que nos permite poner atención a temas que en otros países han sido ignorados.
En Quintana Roo, por ejemplo, la presión del crecimiento urbano hace que cada proyecto tenga un peso ambiental importante. El subsuelo kárstico, la fragilidad de los mantos acuíferos y la cercanía con áreas naturales protegidas son factores que nos obligan a diseñar, construir y planificar con una visión sustentable y a largo plazo.
Formación con principios, acción con ética
Desde el Colegio de Ingenieros Civiles de Cancún, se ha promovido no solo la actualización técnica, sino también la reflexión crítica sobre el papel social del ingeniero civil. Los planes de formación continua, los concursos estudiantiles y el trabajo con universidades de la región ponen énfasis en formar profesionales capaces de pensar más allá de las normas mínimas, más allá de la obra en sí.
Por eso, efemérides como el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares deben servirnos como recordatorio de que la técnica sin ética puede ser tan destructiva como cualquier arma. Y que cada metro de concreto debe construirse con la conciencia de que nuestro oficio tiene consecuencias en la vida de las personas, en el tejido social y en la salud del planeta.
Ingenieros civiles como agentes de paz
Una ingeniería que no dañe, que no excluya, que piense en el futuro. Eso es lo que construimos desde Cancún para el Caribe Mexicano. Y aunque nuestro trabajo no involucre decisiones geopolíticas, sí influye en el entorno inmediato, en la salud pública, en la justicia territorial y en el bienestar colectivo.
Al conmemorar este día, levantamos la voz no solo para rechazar los ensayos nucleares, sino para reafirmar nuestro compromiso con una ingeniería civil al servicio de la vida, del entorno y de la paz.